NACE CESARIÓN, HIJO DE CLEOPATRA Y JULIO CÉSAR (23 JUNIO 47 a.n.e)

    Cleopatra, la famosa Cleopatra, la que en Egipto fue reina con el nombre de “Cleopatra VII”, de entre los hijos que tuvo hubo uno cuya paternidad, discutible desde luego, se atribuyó a César, Julio César (eso fue al  menos lo que ella aseguró) y al que, más en broma que en serio, la gente llamó “Cesarión”. Su nombre en realidad era Ptolomeo XV Filópator Filómetor César o simplemente Ptolomeo XV César. Como fecha de nacimiento se da el 23 de junio del 47 a.n.e. y de su muerte el mes de Agosto del año 30 a.n.e. Fue un faraón de la Dinastía Ptolemaica.

     Reinaba en Egipto por los años 40 a.n.e. Cleopatra, que había nacido hacia el año 69,  junto a su hermano y esposo Ptolomeo, con el que había tenido que casarse por mandato de su padre (un tipo de unión frecuente y tradicional entre los faraones, justificado por razones religiosas, ideológicas y naturalmente y sobre todo de poder).
   Roma por su parte estaba en guerra civil en un enfrentamiento de Julio César, que representaba el poder popular (aunque con muchos matices, hoy diríamos la izquierda) contra la facción tradicionalista y conservadora del senado que lideraba Pompeyo y este, tras su derrota en la batalla de Farsalia (el 9 de agosto de 48 a.n.e. en Grecia) decidió marchar a Egipto en la esperanza de que sería bien acogido y hasta protegido. Pero las cosas no le ocurrieron así sino al contrario. Ptolomeo, que andaba en líos políticos y de mando con su hermana, decidió asesinarle para congraciarse con César, que iba tras su contrincante, en la confianza de que le apoyase en su disputa familiar. Así lo hizo y, al llegar César a Egipto, le presentó como un trofeo la cabeza de Pompeyo. Sin embargo, “al general romano, que arribó a Alejandría unos días más, no le agradó la decisión, pues su intención era capturarle con vida o quizás incluso perdonarle. Y lloró ante la cabeza cortada de su amigo y rival, que se le presentaba”.

    Después vino su encuentro con Cleopatra. Un encuentro secreto por los enredos internos egipcios y al que ella llegó envuelta en una manta que el esclavo Apolodoro traía en sus brazos. Esa mujer, narra Indro Montanelli, “capaz de sostener con brío una conversación y absolutamente ignorante de todo lo que pudiera parecerle al pudor, era lo que le hacía falta a un mujeriego sin prejuicios como era Julio César después de aquellos meses de trinchera  y de abstinencia”. Julio César y Cleopatra pasaron juntos varios meses en Egipto y fruto de su relación nacería, el 23 de junio de 47 a. C., Ptolomeo XV, más conocido como Cesarión. Luego ella lo siguió hasta Roma donde estuvo dos veces (46 y 45-44 a. C.) junto con el hijo común viviendo como concubina en la villa de César hasta que este fue asesinado. Cleopatra entonces regresa a Alejandría donde, tras morir (o ser asesinado) su hermano, lo nombra corregente con ella, aunque, como es de suponer, con nulo valor político.

   En Roma, muerto César, Marco Antonio fue uno de los políticos que en principio continuaron su obra y al que, formando parte del segundo triunvirato con Octavio y Lépido, le correspondió gobernar Egipto, Grecia y Oriente Medio.
      Nada más llegar a Egipto exigió la presencia de Cleopatra a la que quería pedir cuentas de que hubiese apoyado a un enemigo suyo pero cuando esta se presentó ante él en una nave de velas rojas, un espolón de oro y rodeada de ninfas que tocaban música con flautas y pífanos, aquella noche Marco Antonio ya le había regalado Fenicia, Chipre… y se habían convertido en amantes.

     Por otra parte las relaciones entre los triunviros iban deteriorándose hasta el punto de que se llegó al enfrentamiento entre Octavio y Antonio. El 2 de septiembre del 31 se libró la batalla naval de Actium en Grecia, en la que la flota de Antonio y Cleopatra fue vencida por la de Octaviano.
    Obligado por las circunstancias, y en la creencia de que Cleopatra se había suicidado previamente, Antonio optó por el suicidio, arrojándose sobre su propia espada, aunque sería llevado aún con vida ante su amante, muriendo en sus brazos.  Cleopatra fue a visitar a Octavio y pedirle permiso para darle sepultura y se presentó como lo había hecho ante Antonio: perfumada, pintada, envuelta en exquisitos velos… pero el nuevo líder no tuvo muchas dificultades para superar la tentación. Como dice Montanelli, tras esos velos había ya una mujer de cuarenta años y no de veintitantos y Octavio le comunicó que la llevaría a Roma como adorno de su carro triunfador. Así, pocos días más tarde, ante la deshonra que suponía desfilar encadenada en el triunfo de Octaviano, Cleopatra se suicidó mediante la muerte ritual por mordedura de áspid.
     Después de la batalla de Accio y temiendo lo peor, Cleopatra mandó a Cesarión lejos de Egipto hacia el sur, con una pequeña fortuna para poder defenderse de sus posibles enemigos, pero fue traicionado por su profesor particular, Rhodon, que lo convenció de que, si regresaba a Alejandría, Octavio le respetaría la vida, pero fue asesinado por orden de este último.

     Cesarión ha sido un personaje de la historia muy singular. Pasó sin pena ni gloria y nada hay en su vida, salvo su procedencia materna y paterna, que le haga permanecer entre los notables. Sin embargo por ser hijo de César, aunque ilegítimo, pudo haber sido un amo del imperio Romano y esa y no otra, por si acaso, fue la razón por la que Octavio, en previsión de cualquier contingencia, mandó eliminarlo. Hoy poca gente conoce su existencia.

3 comentarios:

Bruja buena dijo...

Su madre marcó su destino. Un saludo.

juliocesar1972 dijo...

Algunos autores hablan de Cesarion como un joven físicamente idéntico a su Divino padre, inteligente, superdotado pero ingenuo y algo trastornado por los actos de su madre. Hay algo de cierto en ello?

MAXIMO EMILIANO CESARION dijo...

Excelente !!!